© Dra. Nayely Rangel 2023

Glaucoma

El glaucoma daña el nervio óptico debido a un aumento de la presión intraocular. Puede causar una pérdida gradual de la visión sin síntomas iniciales.

El glaucoma es una enfermedad ocular crónica

que se caracteriza por el daño progresivo del nervio óptico, lo que puede llevar a una pérdida irreversible de la vista.

 Es conocido como el «ladrón silencioso de la vista», ya que no suele presentar síntomas en las etapas iniciales y puede pasar desapercibido hasta que la visión se ve afectada significativamente. La detección temprana y el tratamiento oportuno son fundamentales para prevenir la pérdida de la visión.

Principales síntomas y diagnóstico del glaucoma

En las etapas tempranas, el glaucoma generalmente no causa síntomas evidentes. Sin embargo, a medida que la enfermedad progresa, pueden aparecer algunos signos como visión borrosa, pérdida de la visión lateral (periférica) o dificultad para ver en la oscuridad. Es importante destacar que estos síntomas no son exclusivos del glaucoma y pueden estar relacionados con otras afecciones oculares.

Existen varios tipos de glaucoma, siendo los más comunes el glaucoma de ángulo abierto y el glaucoma de ángulo cerrado. El diagnóstico de glaucoma se realiza mediante un examen ocular completo que incluye mediciones de la presión intraocular, evaluación del nervio óptico y campo visual, y otras pruebas especializadas.

Tratamientos para el glaucoma

El objetivo principal del tratamiento del glaucoma es reducir la presión intraocular para prevenir el daño adicional al nervio óptico. Los tratamientos pueden incluir:

Tratamientos medicamentosos: Los colirios y medicamentos orales son comúnmente recetados para disminuir la presión intraocular. Estos medicamentos pueden aumentar el drenaje del líquido ocular o reducir su producción.

 Terapia láser: Se utilizan diferentes tipos de láser para tratar el glaucoma. El láser trabeculoplastia y la iridotomía láser son procedimientos comunes que ayudan a mejorar el drenaje del líquido ocular y reducir la presión intraocular.

 Cirugía para el glaucoma: En casos más avanzados o cuando otros tratamientos no son efectivos, se puede considerar la cirugía. Los procedimientos quirúrgicos como la trabeculectomía, el implante de drenaje o la cirugía de ciclofotocoagulación pueden ayudar a controlar la presión intraocular.

En conclusión la detección temprana y el tratamiento oportuno son cruciales para preservar la visión y prevenir el avance del glaucoma. Si tienes inquietudes sobre tu salud ocular, especialmente si tienes factores de riesgo o síntomas relacionados con el glaucoma, te insto a que agendes una cita con un oftalmólogo. Un profesional médico especializado en el cuidado de los ojos podrá realizar una evaluación exhaustiva y recomendarte el mejor plan de tratamiento según tus necesidades individuales.

Recuerda que tu visión es un tesoro invaluable, y la atención oportuna puede marcar la diferencia en la preservación de tu salud ocular. No dudes en tomar acción y priorizar tu bienestar visual agendando una cita

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